LIBERTAD

Amanecer

Invictus
Más allá de la noche que me cubre,
negra como el abismo insondable,
doy gracias al dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza sangra, pero está erguida.
Más allá de este lugar de ira y llantos
donde yace el horror de la sombra,
la amenaza de los años
me halla, y me hallará sin temor.
No importa cuán estrecho sea el camino,
ni cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.
– William Ernest Henley

Hoy quiero aprovechar el blog para escribir acerca de la libertad. Desde mi humilde púlpito digital quiero hablar sobre la lucha permanente y vital por la libertad. Es una lucha fundamentalmente personal, pero que todos libramos en nuestras vidas, muchas veces de manera inadvertida. Cuento esto para sacarlo de mi pecho, para no sentirme tan solo en mi lucha particular, y sobretodo para que alguien lo lea y sepa que tampoco está solo en la suya.

En la vida te enseñan que la libertad es la conquista de un derecho universal e inalienable, que somos libres desde que la esclavitud fue abolida en todo el mundo y que las sociedades democráticas son las más libres del mundo. Como todo lo que viene envasado, procesado y estandarizado, esta idea de libertad es parcial, incompleta y engañosa.

La libertad es un valor subjetivo, pero que a la vez existe como un acuerdo objetivo en cuanto a algunas de sus características. Es una facultad humana fundamental que se nutre del libre albedrío, y que va desde las leyes y normas sociales hasta nuestra fibra más íntima.

La libertad, para mí, es el ejercicio consciente de nuestro libre albedrío.

Ahora bien, la mayoría de nosotros estamos familiarizados con la idea de libre albedrío, que es la facultad que tenemos los seres racionales y sensibles de tomar decisiones libres de impulsos, instintos y condiciones externas. Bueno, dejenme decirles que todo eso es falso. Los seres humanos somos animales, tenemos impulsos naturales estamos permanentemente condicionados por presiones externas.

Peter Carrol, psiconauta y mago del caos, una vez dijo que los seres humanos actuamos gran parte del tiempo de manera reactiva a estímulos, siguiendo a la manada y operando según nuestros impulsos y rutinas, y solo en algunas oportunidades tenemos la chance de tomar decisiones libres y conscientes. Y creo que el señor Carrol tiene razón: el libre albedrío es una ilusión.

Ahora bien, el problema con la definición de libertad que di más arriba es que la gente cree ciegamente en la segunda parte pero ignora alegremente la primera. La libertad solo existe cuando se ejerce. Decidir por nuestra cuenta no tiene necesariamente que ver con estar debidamente informados acerca de nuestras opciones, ni con apoyar nuestros ideales ni con hacerle frente al mundo. No podemos decidir por el resto, no importa cuánto lo queramos, o incluso si nos dan un permiso explícito de un tercero. El tiempo corre para todos y la muerte nos espera al final del camino, tan inevitable como misteriosa.

La única opción válida, la única elección verdadera, es qué vamos a hacer con el tiempo que tenemos en este mundo. Solo viviendo en el presente podemos ejercer nuestra libertad. No tenemos control sobre nuestro destino: lo único sobre lo que tenemos control es sobre nuestras decisiones. Podemos elegir de acuerdo a nuestras propias convicciones y dejarnos empoderar por ese acto, experimentando con plena conciencia tanto nuestros actos voluntarios como sus consecuencias, o podemos dejar que otros tomen nuestro poder y nuestra libertad y decidan por nosotros, ahorrándonos la ansiedad de elegir, la incertidumbre de nuestro futuro y el potencial dolor que puedan traer las consecuencias de nuestros actos.

Renunciar a nuestra libertad no es sinónimo de cobardía, pero sí de complacencia y miedo. Perdemos un poquito de poder, un poquito de lo que somos esencialmente, cuando dejamos que otros dicten nuestra identidad, nuestras elecciones y nuestro destino. Luchar por la libertad no es sinónimo de justicia ni rebelión, pero es en sí mismo un acto profundamente transformador y revelador, una provocación personal contra todo lo que nos ata a la obediencia ciega, ya sea la cultura, la sociedad, el trabajo, la familia, etc.

El camino de la libertad abraza la responsabilidad personal, rehuye de las rutinas, se alimenta de nuestra autoconfianza y nuestra autodisciplina, se afianza con nuestras convicciones, y gana fuerza a medida que nos vamos despojando del miedo, de la duda y del orgullo.

Abracen su libertad, no la cedan por nada del mundo. Vivan como si fuese su último día en la Tierra, y saboreen la pequeña victoria de tener un día más para vivir, cada día, cada momento que puedan. Solo en el presente somos libres; el pasado nos ata, el futuro nos llena de dudas, pero el presente tiene el mejor regalo que nos da la vida: las elecciones.

Elijan con sabiduría. Elijan en libertad.

Anuncios

Acerca de Zooroos

Alguien con muchas, pero muchas ganas de escribir cosas. Lo que le pasa, lo que le gusta, lo que quiera escribir, lo que necesita decir...
Esta entrada fue publicada en Personal, Uncategorized y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s